Manantial de Azuébar

En el corazón de la Sierra de Espadán, emerge el agua mineral natural de la Fuente del Sas. Su emplazamiento en el Valle de Mosquera, posiblemente el paraje con la mayor densidad de alcornoques de la Península Ibérica, otorga al líquido elemento unas propiedades únicas y muy recomendables por su salubridad.
Con cuerpo y especialmente idónea para acompañar la dieta mediterránea. Así es el Agua de Azuébar. Entre sus propiedades destacan sus excelentes cualidades fisicoquímicas y, al ser oligométrica y de baja mineralización, es muy recomendada para dietas pobres en sodio, por eso es ideal para la elaboración de alimentos infantiles. Tiene una mineralización muy débil y su resíduo seco es sólo de 161 miligramos por litro. Además, sus niveles de sodio son muy bajos, aproximadamente de 6 miligramos por litro, por lo que es muy indicada para dietas hiposódicas y para las personas hipertensas (tensión arterial alta).
En cuanto a los nitratos, contiene sólo entre 3 y 4 miligramos por litro. Hay que tener en cuenta, que en la zona costera, por los abonos, las aguas potables superan en muchos casos los niveles permitidos, llegando incluso hasta los 100 o 200 miligramos. El exceso de nitratos puede ser nocivo para los niños pequeños, debido a que tienen menor acidez en el estómago y los nitratos se pueden reducir a nitritos, siendo esta última sustancia potencialmente peligrosa y dañina para su salud. El Agua de Azuébar también posee importantes efectos laxantes y goza de propiedades altamente diuréticas. El territorio y el clima de Azuébar son los que otorgan al manantial esa cualidad oligométrica. A todo ello se suman los beneficios de envasarse tal y como mana de la fuente de la que se obtiene.
